SISAY 2019: Jóvenes son el futuro de la alimentación en Latinoamérica

SISAY 2019: Jóvenes son el futuro de la alimentación en Latinoamérica

18/11/2019
Natalia Palomino
Natalia Palomino
Comunicación y gestión de fondos | Perú y Ecuador

La inmensa diversidad de platos que tenemos hoy en día no puede darse por sentado. Latinoamérica, en particular, posee un inmenso patrimonio de biodiversidad, una riqueza natural y cultural que las nuevas generaciones de jóvenes agricultores, productores, cocineros, pescadores y emprendedores están llamadas a proteger; pero que ahora corremos el riesgo de perder por los diversos obstáculos que deben superar las nuevas juventudes rurales en el continente.

Este año, el II Encuentro Latinoamericano de Jóvenes Agricultores: SISAY, se propuso ayudar a los jóvenes herederos de nuestro legado gastronómico a superar las brechas del campo, juntos; contribuyendo a impulsar a la nueva generación de líderes del sistema de alimentos del mañana, de los que dependen industrias como las de la gastronomía, el turismo y la agroexportación.

Jóvenes: el presente y el futuro de nuestra alimentación

Según el Informe “Crear oportunidades para los jóvenes de las zonas rurales” (FIDA, 2019), dos de cada tres jóvenes rurales de los países en desarrollo (un total de 778 millones) viven en las áreas agrícolas más productivas, pero su rendimiento se ve limitado sobre todo por la falta de acceso a los mercados (de semillas, fertilizantes, agua, venta de productos, etc.).

Alrededor de 494 millones de jóvenes entre 15 y 24 años viven en zonas rurales en países en desarrollo, desde donde la agricultura familiar provee cerca del 80% de alimentos a nivel global. Sin embargo, en Latinoamérica, como en muchas partes del mundo, se considera que la agricultura no es particularmente emocionante o gratificante, y muy pocos jóvenes deciden hacer de ella su futuro.

Nos encontramos ante un éxodo masivo tal que dentro de una generación, la producción local de alimentos como quinua, café y varios vegetales (sobre todo de producción orgánica, de la pequeña agricultura) podría desaparecer. ¿Qué hacer cuando el éxodo de jóvenes alcance a nuestros estómagos? ¿cómo cultivar a los nuevos talentos en el campo y encaminarlos? Reunirlos es parte de la respuesta.

SISAY: El florecer de nuestra tierra

Desde su primera edición, SISAY fue pensada como un espacio de reunión y aprendizaje para jóvenes que se dedican a la agricultura y la alimentación sostenible desde diversos roles: agricultores, productores, agrónomos, transformadores de alimentos, pescadores artesanales, recolectores, cocineros y emprendedores. Organizado por la red internacional de Slow Food, este año el evento convocó a 70 jóvenes que llegaron de 17 diferentes regiones del Perú, además de chicos de la red de Slow Food Youth Network que se unieron desde Colombia, Bolivia, Brasil, México y Puerto Rico.

Para los participantes, espacios como este les ayudan a aprender mucho más de personas de distintos lugares, culturas, gastronomía y sobre las experiencias de los agricultores; pero también para unir fuerzas: "Como cocinero me dedico a la investigación de productos autóctonos de la zona que se encuentran especialmente en las comunidades amazónicas", cuenta Yuder Carrasco (Madre de Dios, Perú). “Fue una reflexión hacia quién soy y a dónde quiero llegar, encontrarme a mí mismo” afirma otro participante, Jesús Espinoza (Áncash, Perú). “Encontrarme con jóvenes con objetivos parecidos al mío me da más seguridad, no soy el único que está trabajando para un futuro mejor” agrega Vladimir Reyes (Puno, Perú). Estos jóvenes profesionales son solo algunos de los perfiles presentes durante el encuentro.

"Gracias a SISAY, los jóvenes pueden reunir y mostrar todo su potencial. Hablar sobre métodos de agroecología y cultivo que son sensibles al mantenimiento del medio ambiente y sus recursos naturales permite el descubrimiento de nuevos modelos económicos. El turismo alimentario resiliente y sostenible podría abrir un campo completamente nuevo de posibilidades para los jóvenes.”

Valentina Gritti Red de Jóvenes de Slow Food

A lo largo de cuatro días de taller, del 28 al 31 de octubre, el encuentro invitó a los jóvenes a reflexionar sobre su rol como jóvenes frente a la innovación, las mujeres y los pueblos indígenas como agentes de cambio, derechos y discriminación, conservación de la agrobiodiversidad, econegocios y certificaciones, agricultura resiliente frente al cambio climático, entre otros.

Se dictaron talleres específicos sobre buenas prácticas agrícolas y calidad, mapeo de actores del sistema agroalimentario, producción ecológica por ecosistema, diseño de empaques sostenibles, nutrición sostenible, pasos para la formalización, negociación con clientes y herramientas virtuales. Desde Rikolto, el experto Teófilo Beingolea dictó el módulo referido a modelos de negocios y propuesta de valor.

Asimismo, durante el tercer día de taller, se visitaron modelos de emprendimientos agrícolas y alimentarios, tales como chacras agroecológicas, plantas procesadoras, restaurantes en convenio con productores y tiendas ecológicas. Gracias a ello, los participantes reafirmaron gracias a toda la propuesta su compromiso con un sistema alimentario sostenible.

“Necesitamos voluntad política para apoyar la agroecología y la agricultura familiar. Es la forma más armónica para resolver el hambre, el cambio climático y la conservación de recursos naturales y conocimientos ancestrales.”

Santiago Aguilar Participante de SISAY 2019 (México)

"Estoy estudiando también técnico agropecuario, y voy a tener mayor facilidad para relacionarme con los productores. Tengo una parcela y estoy reforestándola, sembrando árboles. Quiero que mi parcela sea un modelo para que otros productores se animen a cuidar el ambiente y evitar la contaminación."

Ediño Ojeda Participante de SISAY 2019 (Perú)

Los participantes elaboraron como parte del cierre del taller una declaración como jóvenes dirigida a las autoridades para proponer acciones concretas a favor de su desarrollo, para el fortalecimiento de la agricultura y alimentación sostenibles en Latinoamérica.

El evento se realizó gracias al apoyo de diversas instituciones, organizaciones y empresas: MINAGRI, Rikolto, Eclosio, Cooperación Belga, Gastón Acurio, Red de Agricultura Ecológica y Consorcio Agroecológico del Perú, SUCO – FORMAGRO, GEF MINAM, La Rústica y AGAPE (Turin), ACCA, La Ladrillera, BOS+ y DRIS, Agroferias Campesinas, IFOAM, Terra Nuova, Huerto Tamarindo (Máncora), El Albergue (Ollantaytambo), Inkaterra, Tejiendo Sonrisas, Le Cordon Bleu, NOA Natural del Perú, Seleno Health, IDMA Abancay, Shiwi, Universidad de Ciencias Gastronómicas de Pollenzo (Italia), Munay (Cusco), Sumaq Kausay (Lambayeque) y ONG Nubes.