Cacao: un rubro bueno para prosperar.

Conozca la historia de Alfredo Vargas.

La producción agropecuaria en el municipio de Rancho Grande en Matagalpa, es diversa en cuanto a rubros, sus principales fuentes productivas son: arroz, frijoles, café, cacao y ganado; predominando el cultivo de granos básicos como base de la alimentación.

En esta realidad creció don Alfredo Vargas, uno de los dos productores de cacao en la comarca Las Carpas, su fuente principal de ingresos fue durante mucho tiempo, la siembra de granos básicos, lo cual le permitió solventar las necesidades de su familia; sin embargo, este pequeño productor de cacao aspiraba a más, fue así como en 2009 decidió tomar el riesgo de abandonar su siembra tradicional para dedicarse al cacao, según sus propias palabras, vio que era “un rubro bueno para prosperar”.

Inició sembrando una manzana con semillas, que asegura fueron un obsequio de un amigo. Él y sus hijos se dedicaron con esmero a sembrar y cuidar el cacao, una vez que lograron hacer la primera venta de su cosecha, entendió que este era el negocio que le ayudaría a alcanzar sus metas, ya que cultivar este grano equivale a mucho menos esfuerzo y un mejor margen de ganancia. Hoy en día Don Alfredo, cuenta con 6.5 manzanas en las que y produce diversos granos, tres de ellas utilizadas exclusivamente para la producción del cacao, las cuales generan 50 quintales de cacao en baba por manzana.

Sembrar cacao ha cambiado significativamente su forma de vida, asegura que gracias a este grano ha logrado solventar los estudios de sus hijos, remodelar su hogar hecho originalmente de madera, a materiales de concreto, adquirir su vehículo de trabajo, entre otros beneficios obtenidos de la siembra del cacao.

Según Don Alfredo, el cacao no es únicamente más rentable que otros granos, sino que es un trabajo noble “lo que uno le da al cacaotal, se lo devuelve el doble”, asegura con voz optimista, no sólo en términos de dinero, sino que, al requerir menos inversión de tiempo y cuidado, le permite compartir más tiempo con su familia, eso aunado a los beneficios para el medio ambiente obtenidos de la siembra del cacao, que incluso han creado nuevas fuentes hídricas en la zona.

Un cambio de mentalidad. Pero no todo ha sido fácil para este pequeño productor, ya que hacer el cambio de rubro, requirió luchar contra sus propios paradigmas y asegura que esto es lo que se requiere por parte de los productores, para avanzar con sus cosechas. Otra de las dificultades que ha encontrado han sido las diversas enfermedades que puede contraer la planta de cacao, por lo que ocupa gran parte de su tiempo en asegurarse que sus cultivos se mantengan saludables.

La siembra de cacao para Alfredo Vargas representa un reto constante, y su naturaleza emprendedora lo impulsa a querer crecer, al día de hoy se plantea como meta lograr un rendimiento de 80 quintales de cacao en baba por manzana y realizar un análisis de suelo para conocer la demanda de fertilizantes.

Formar parte de un gremio. Desde sus inicios, don Alfredo decidió afiliarse a la Cooperativa Ríos de Agua Viva, donde se encargan de acopiar el cacao, procesarlo y comercializarlo. Relata que formar parte de un gremio, le ha abierto espacio a diferentes oportunidades que no podría obtener si intentara trabajar por cuenta propia.

Gracias a la agremiación ha logrado mantener la venta su producto ininterrumpidamente, acceder a préstamos, tecnologías productivas y conocimientos para un mejor manejo del cacaotal.

La historia de don Alfredo, llena de optimismo, es un ejemplo más del positivo impacto social y ambiental del cacao en la región, gracias a don Alfredo y su familia por contarnos su historia y abrirnos las puertas de su casa y su cacaotal.

Lo que uno le da al cacaotal se lo devuelve el doble

Alfredo Vargas Productor de Cacao, Rancho Grande, Nicaragua.