Óbolo y Pangoa: chocolate con propósito para un negocio inclusivo

Óbolo y Pangoa: chocolate con propósito para un negocio inclusivo

14/02/2022
Natalia Palomino
Natalia Palomino
Comunicación y gestión de fondos | Perú y Ecuador

La Cooperativa Agraria Pangoa, en Perú, produce cacao nativo fino de aroma de la mejor calidad. Óbolo Chocolate, en Chile, elabora chocolate desde el grano con cacao internacionalmente galardonado, solamente con cacao orgánico de Pangoa. Juntos hacen un dúo ganador, reconocido en mercados internacionales.

Comenzaron su relación comercial en 2013, pero fue desde el primer galardón otorgado a Óbolo por la Academia del Chocolate de Londres en el 2016, que supieron que la mezcla cuajaba. Desde entonces han cultivado los frutos de un modelo de negocio inclusivo que se distingue por la cercanía y confianza entre los equipos. Conoce su historia.

El inicio de un viaje

Era el 2013 cuando Mark Gerrits, fundador y CEO de Óbolo Chocolate, enamorado del cacao y de la Amazonía, comenzó a soñar con hacer chocolate desde el grano del cacao en Chile, con cacao peruano. En aquel entonces trabajaba en una organización sin fines de lucro que promovía la conservación de la biodiversidad, y esto le dio un norte: elaborar un chocolate para una vida más sana con grano certificado y contribuir a un planeta más sustentable, con una menor huella de carbono al ser elaborado cerca al punto de producción.

Ese año viajó al Salón de Cacao y Chocolate en Perú y quiso conocer a los productores locales. Desde Chile visitó la selva peruana para conocer diferentes zonas de producción del grano de cacao y a los equipos humanos detrás. “Queríamos asegurarnos de trabajar con productores que compartieran nuestros valores, que fueran a estar con nosotros en el largo plazo”, explica.

Habiendo hecho una compra de prueba con una cooperativa en el norte del Perú, antes de su regreso a Chile, Gerrits aprovechó en visitar Satipo en un viaje de exploración. Se puso en contacto con Esperanza Dionisio y Virgilio García, de la cooperativa Pangoa, a quienes había conocido un año atrás en el Salón del Cacao y Chocolate en Lima. “Pasé tres días con ellos y me di cuenta que tenía que trabajar con Pangoa por la calidad de personas, del cacao, y por la integración que tienen con la comunidad. Sabía que era mi destino. Y cómo es la vida… ese cacao que yo había comprado en el norte nunca llegó”, recuerda.

Virgilio García, responsable de planta de la cooperativa, explica que el perfil del chocolate para Óbolo es muy particular: una mezcla de sabores frutales, acidez cítrica, frutos rojos e incluso sabor a plátano, guindones, mora. “Esto es característico de su fórmula, pero también de la de nosotros.”

“Desde el inicio quisimos hacer algo muy personalizado. Un muestreo saco por saco de cacao de Pangoa que pueda gustarle al cliente (Óbolo) para sus chocolates. Lo hacemos conjuntamente, esa tradición la mantenemos hasta ahora.”

Virgilio García, Responsable del Área de Industrias de CAC Pangoa

Beneficios mutuos

Albino Nuñez, gerente comercial de la cooperativa, piensa que los clientes encuentran en Pangoa a un socio que cumple con lo que promete. Albino añade que Rikolto ha contribuido la apertura de mercados y en capacitaciones vinculadas a la calidad del producto. Todo lo cual ha repercutido en sus relaciones con Óbolo y a lograr una cartera de clientes con similares exigencias, lo que brinda a la cooperativa una perspectiva más amplia del mercado.

“La responsabilidad en el cumplimiento de los contratos de exportación, profesionalismo y un equipo que trabaja bien. Áreas definidas, roles definidos, para trabajar de manera transparente y ordenada. Óbolo es un cliente con un precio diferenciado y eso contribuye a mejorar los ingresos de nuestros productores. Desde que empezamos el trabajo (con un grupo de chocolateros de alto nivel, entre ellos Óbolo) nuestros socios han incrementado sus ingresos en un 15%, por la calidad del producto.”

Albino Nuñez Gerente comercial de CAC Pangoa

Desde el 2017, la relación entre Pangoa y Óbolo pasó del reconocimiento y el intercambio comercial a la firma de un acuerdo marco de colaboración en el cual se privilegiaron tres ejes de trabajo: comercial, social y ambiental; con perspectiva de negocio. El rol de Rikolto fue clave, señala Mark:

“Rikolto ha sido un socio estratégico clave que acompañó la relación. Juntos, los tres hemos elaborado el primer manual de proceso de calidad de cacao fino de aroma y hemos capacitado a 50 productores de cacao en el manejo biodinámico de sus fincas.”

Mark Gerrits CEO de Óbolo

La suya, destaca Gerrits, no es una relación comercial sino un compromiso de largo plazo basado valores comunes. “Compartimos un interés en el cultivo de cacao fino de aroma y la visión de convertirlo en chocolate con trazabilidad. Estamos orgullosos de lo que hemos logrado con Pangoa; una relación de largo plazo de amistad, no solo comercial.”

Confianza que supera las expectativas

Las compras a Pangoa iniciaron en 2013, pero fue en 2017 cuando Óbolo amplió los pedidos. En 2020, año marcado por la pandemia, hicieron compras por 3,000 kg de cacao orgánico selecto, 500 kg de polvo de cacao y 500 kg de manteca. Al 2021 se incrementó la cantidad a 4,000 kg de grano de cacao orgánico selecto.

“Esa continuidad a largo plazo ayuda a una planificación de los socios en la producción. Me gustaría que hubiera más Óbolos en todo el mundo.”

Esperanza Dionisio Ex gerente general de Pangoa

Gracias a la calidad que ofrecen han logrado acordar con Óbolo un precio de más del doble del que se cotiza en la Bolsa de Valores; es decir de US$ 5 frente a US$ 2,3 por kilo de cacao en grano. En Perú esta clase de precios superan las expectativas, aún más sabiendo que son precios establecidos en acuerdo con la cooperativa. “Establecemos un precio con Pangoa porque creemos que eso es lo correcto. Con ello pueden pagar un beneficio extra a sus socios”, comenta Gerrits.

Actualmente Óbolo se encuentra explorando nuevos mercados, llevando el cacao de Pangoa a nuevos horizontes. “Hemos enviado lotes de chocolate a Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Alemania, y recientemente hicimos la primera exportación a Singapur y Australia. Podría decirse que, a través de Óbolo, el cacao de Pangoa llegó a los 5 continentes”, refiere Gerrits.

Otro beneficio es la capacitación constante. Miembros de la cooperativa han visitado en varias oportunidades la planta de Óbolo en Santiago de Chile para capacitarse con su equipo de chocolateros y generar una mayor integración entre ambas partes.

Un chocolate con propósito

La producción y relación con Pangoa le ofrece a Óbolo los elementos necesarios para pensar a largo plazo. “El que nuestra relación no haya sido afectada por la pandemia es un buen reflejo de lo que hemos construido en los últimos 6 años” nos cuenta Mark.

Equipos profesionales, producción de calidad, responsabilidad, conocimiento del cliente y transparencia, son solo la base de esta relación. Como empresario, Mark valora también la apuesta social y de conservación en Pangoa, por lo que al hacer negocio con Óbolo los agricultores están ganando un socio comercial confiable e interesado en su bienestar actual en el largo plazo.

La relación con Óbolo les otorga a Pangoa la oportunidad de pensar en compartir utilidades y en un negocio que otorgue fondos para fines ambientales y sociales, a partir de la venta del cacao y sus derivados (manteca, polvo, obleas). “Eso se traduce en el desarrollo de oportunidades para las generaciones más jóvenes, pero también para la conservación de la biodiversidad.” Pangoa busca activamente que sus clientes reconozcan apuestas vinculadas a los jóvenes y al rescate genético del cacao, convirtiéndolos en aliados comerciales con un propósito sostenible.

“El mundo comercial necesita más propósitos para ayudar al planeta.” Comenta Mark desde Chile. “La relación con Pangoa, además de otorgarnos un cacao de excelente calidad, nos ayuda a asumir un propósito más allá de simplemente vender chocolate. Personalmente me mantiene conectado con la energía y vitalidad de ese rincón del planeta que es la Amazonía. Eso me trae bastante felicidad.”