Primer Cacao And Chocolate Summit: un diálogo con la cadena

Primer Cacao And Chocolate Summit: un diálogo con la cadena

10/05/2019
Natalia Palomino
Natalia Palomino
Comunicación y gestión de fondos | Perú y Ecuador

La producción ecuatoriana de cacao, que goza de un amplio prestigio internacional, necesita rejuvenecer para mantener la calidad en los mercados que buscan su aroma y contextura. Esa es una de las conclusiones que dejó el encuentro Cacao & Chocolate Summit 2019, que se realizó el 6 de mayo y reunió en Quito a productores, académicos y empresarios, para buscar respuestas a los desafíos del futuro del sector. El evento fue organizado por Conexión Chocolate, la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), el Ministerio de Agricultura y Ganadería y Rikolto.

Cacao ecuatoriano: las oportunidades existen

A juicio de Carla Martin, directora de Fine Cacao and Chocolate Institute, una organización sin fines de lucro dedicada a identificar, desarrollar y promover el uso del cacao fino a nivel mundial, “Ecuador tiene todas las piezas necesarias” para prosperar. “Este es el lugar donde sabemos que el cacao se consumía desde muy temprano en la historia, además de una larga tradición de consumo de cacao y chocolate en la población ecuatoriana. En ese sentido, creo que es completamente posible un futuro sostenible en esta industria”, enfatizó la experta.

Según la fundadora de la empresa Conexión Chocolate, Jenny Samaniego, al ser Ecuador uno de los países con mayor producción de cacao fino de aroma en el mundo, necesita espacios donde la cadena discuta sus dilemas y futuro. Ahí estará la clave de sus sustentabilidad. En sus palabras, la intención del Summit fue “crear un espacio donde los productores compartiesen sus necesidades, experiencias y, entre todos, crear una industria sustentable, entendiendo las necesidades de cada uno”.

Los jóvenes y la oportunidad de un futuro para la cadena

Sin embargo, el componente generacional es uno de los problemas que afecta a esta industria, ya que los agricultores del país son de edades avanzadas y esto no permite que “haya ese futuro sustentable” comentan los organizadores del evento. “Es importante entender qué está pasando detrás de eso, quiénes están tomando la posta en las plantaciones; por eso tenemos a varias cooperativas (productoras) nacionales que nos están contando cómo trabajar con los jóvenes para juntarlos y asegurar que ellos entren a la agricultura como una profesión”, agregó Samaniego.

Según la Asociación Nacional del Cacao (Anecacao), Ecuador es el mayor productor del cacao fino y de aroma producido en el mundo, con el 65 por ciento de la oferta global, aunque en la región también hay otros productores como Colombia, Perú, Brasil y México. Ante la demanda de mercados, y la competencia con cacaos de otros continentes, para el caso de Ecuador (considerado el séptimo productor del mundo de cacao) varios expertos coincidieron con la necesidad de poner sobre la mesa una apuesta más clara sobre cómo alistar a los jóvenes para involucrarse en el negocio.

En Ecuador, la producción y exportación de cacao del 2018 cerró con «300.000 toneladas, que representan unos 663 millones de dólares de ingresos». En este contexto, es clave que las fincas productoras no se estanquen frente a los cambios que requieren los mercados del cacao fino de aroma. José Luis Cueva, coordinador de proyectos de cacao en Rikolto aseguró que el promedio de productores ecuatorianos de cacao sobrepasan los 55 años de edad, por lo que tienen otras expectativas del cultivo. “Por eso se debe insertar a los hijos de los productores, sus socios y familia, para que se incorporen a los sistemas de producción”, aseveró.