Dominicana nos enseña de cacao orgánico

Dominicana nos enseña de cacao orgánico

05/11/2020

República Dominicana es el líder mundial en la exportación del grano en nichos especiales de mercado.

Si se va a aprender, se aprende de los mejores, y si de cacao orgánico se trata, el mejor es Republica Dominicana. Este país que ocupa el primer lugar en exportación de cacao orgánico a nivel global y está incluido en el grupo selecto de 15 países del mundo reconocidos como productores de cacao gourmet. Su fórmula se resume en la suma de estrategias, unidad del sector público y privado cacaotero, organización y financiamiento.

La experiencia dominicana fue compartida el 30 de octubre por el Ing. Reynaldo Ferreiras, director ejecutivo de la Comisión Nacional del Cacao de ese país, con unos cien actores de la cadena de cacao de Centroamérica y República Dominicana en el webinar “Experiencia exitosa de la República Dominicana en la producción y comercialización del cacao orgánico”.

El encuentro virtual fue promovido por el Proyecto Gestión del Conocimiento de la Cadena de Valor del Cacao en Centroamérica que implementa Rikolto con el financiamiento de la Agencia de Cooperación Suiza para el Desarrollo (COSUDE) y el Comité del Cacao de Centroamérica y República Dominicana (SICACAO).

Las cifras hablan del éxito dominicano

Hace 29 años, este país exportó las primeras 25 toneladas métricas de cacao orgánico y ya para el año 2019 registró una exportación de 31,615.06 toneladas métricas de cacao orgánico en grano y para el ciclo 2020-2021 espera alcanzar las 39,000 toneladas métricas.

Según Ferreiras, 1979 marcó el punto de partida de una época de cambios en la producción cacaotera debido a fenómenos naturales como el Huracán “David” y la tormenta “Federico”, los cuales les hicieron analizar y dar el salto al cambio.

Nos unimos en una mesa de diálogo para buscar soluciones, pensar en cómo fortalecer las organizaciones campesinas cacaoteras y que tenían necesidad de financiamiento fresco para que los productores hicieran inversiones”, explicó.

A partir de 1980, el Ministerio de Agricultura fortalece el apoyo a las organizaciones de productores junto con el sector privado y nacen la mayoría de los bloques cacaoteros, que luego se juntan en la Confederación Nacional de Cacaoteros Dominicanos (CONACADO).

Asimismo, el país realizó una evaluación de las áreas de producción del cacao versus las potenciales, para así definir qué hacer y el resultado les indicó que deberían ir por la producción de cacao orgánico.

Ferreiras expuso que empezaron un proceso de certificación de fincas y posteriormente lograron exportar los primeros lotes de cacao orgánico en 1991.

“Consientes que los países pequeños competimos en calidad, no en volumen con grandes países productores de cacao e identificada la base genética de nuestra cacaocultura, incursionamos en nichos de cacaos especiales: sobre todo Europa, Asia y América”, señaló.

Destacó que la estrategia clave fue la unión del sector público y privado con respeto, ética, y transparencia para buscar mejores precios para el cacao, sin afectar el medio ambiente y la biodiversidad. “La producción es ética porque respeta a las comunidades involucradas”, dijo.

Subrayó como otro factor de éxito, el que un grupo de empresarios aprovechó las fortalezas evidentes de la cacaocultura, para identificar las oportunidades en el mercado internacional. “Ustedes que buscan nuevas alternativas comprendan que es necesario unir al sector privado en todos los esfuerzos”, agregó Ferreiras.

*¿Te perdíste el webinar? aqui puedes verlo nuevamente. *

Destacó entre los factores externos que contribuyen al crecimiento de la producción de cacao orgánico en la República Dominicana, la alta demanda del mercado provocada por la preocupación de los consumidores por la seguridad alimentaria, preocupaciones ambientales de naciones desarrolladas, altas primas que se pagan por el cacao orgánico, el consumo de un segmento poblacional con alto nivel de ingresos, y la disponibilidad de recursos financieros que facilitan gobiernos y ONGs para apoyar esta producción.

A nivel interno, destacó los factores como el poco uso de agroquímicos en sus cultivos, cultivo inocuo, sano, la ausencia de plagas, y premios que se otorgan a la producción orgánica que hacen más digna la vida del productor.

Además, cuentan con un marco legal acorde con las exigencias internacionales en temas orgánicos. En estos momentos están en proceso de revisión y ajustes, por las medidas adoptadas por la UE, para la importación de productos orgánicos.

El cacao junto al café constituye el 12.13% del área boscosa de este país protegiendo el 67% de las fuentes de agua de la nación.

República Dominicana tiene una superficie certificada orgánica de 67,500 hectáreas con 27,000 productores certificados. Los fondos generados por el sobreprecio del cacao vendido bajo el sello certificado orgánico, comercio justo u otro se invierten en proyectos de educación, salud, construcción de invernaderos e infraestructuras diversas.

Por su parte, Yuri Picado, gerente general de la Cooperativa La Campesina en Nicaragua, indicó que esta experiencia los motiva a seguir adelante y que los empuja como cacaoteros y aliados a dar el manejo que ellos han implementado.

“La cooperativa La Campesina está conformada por 123 productoras orgánicas y 98 productores en transición a orgánicos, y la información de la experiencia de República Dominicana es un modelo a implementar, es un punto de partida para nosotros y aplicarlo en nuestra organización”, agregó Picado.

Mediante la producción orgánica de cacao preserva el medio ambiente y la biodiversidad, obtienen primas sobre el precio en bolsa, elevan los ingresos de los productores y su calidad de vida, hacen inversiones sociales para garantizar el desarrollo de las zonas de producción, y propician una vida más justa y digna para los actores en la cadena de producción.

¿Quieres saber más del programa de gestión del conocimiento en la cadena de cacao para Centroamérica? contacta a:

Ninoska Hurtado
Ninoska Hurtado
Coordinadora de Programas | Nicaragua

Redacción y edición:

Judith Vanegas
Judith Vanegas
Consultora de comunicación