
Revitalizar el sector agroalimentario de Ecuador para mejorar su competitividad en los mercados internacionales: ese fue el ambicioso objetivo que se fijó en el proyecto CREA: Camino a la Reactivación del Ecuador Agroalimentario. La iniciativa fue puesta en marcha en 2022 y dirigida por Rikolto en consorcio con la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (ANFAB), la ONG COSPE, la Escuela Politécnica Superior del Litoral(ESPOL) y la Universidad KU Leuven, con financiación de la Unión Europea.
Esta colaboración ha aportado innovación, sostenibilidad e inclusión en ocho cadenas de valor (cacao, café, banano, plátano, quinua,aguacate, guayusa y guanábana).
Una conclusión importante que se desprende de CREA es el valor que tiene el trabajo colectivo, con una gran variedad de perspectivas y conocimientos especializados. Esto nos permitió impulsar la iniciativa hacia propuestas innovadoras relacionadas con la economía circular, la inclusión de los jóvenes y las mujeres o las inversiones del sector privado. En este artículo, reflexionamos sobre cómo esto fue esencial para lograr un sistema agroalimentario más cohesionado.
A lo largo del proyecto, mejoramos el acceso al mercado de la UE para 14 organizaciones productoras de cacao y café y 9 pequeñas y medianas empresas (PYMES), así como para 34 organizaciones y PYMES de las demás cadenas seleccionadas. Trabajamos juntos para reforzar sus capacidades para la exportación, sus habilidades para marketing y emprendimiento, preparándolas para participar en más de 20 ferias comerciales nacionales e internacionales. En total, establecieron cerca de 200 contactos comerciales y generaron más de 3,3 millones de dólares en oportunidades de negocio.
Como punto de partida, realizamos un diagnóstico organizativo y comercial con cada organización de productores y cada PYME. Esto nos permitió diseñar una estrategia a medida, centrada en reforzar las capacidades de gestión comercial; desde la preparación, el seguimiento de propuestas y la identificación de oportunidades de mercado; hasta la gestión de los procesos de exportación y las negociaciones concretas.
El ejemplo de la organización deproductores de cacao UNOCACE ilustra bien esto: tras su participación en cuatro ferias comerciales en Alemania, Suiza y los Países Bajos; reforzó su gestión comercial y consolidó una estrategia clara para la diversificación de mercados y clientes. Estos esfuerzos generaron 1,1 millones de dólares en ventas reales y proyectadas, generando nuevos ingresos para sus socios.

“Uno de los apoyos más importantes que hemos recibido de CREA es el acceso al mercado. Esta vinculación nos permite generar capacidades a todo el equipo para avanzar en la creación de servicios para los agricultores”
Asimismo, se creó la plataforma digital Ecuador Agroalimentario como espacio interactivo para el intercambiode información y la formación de actores de todo el sector agroalimentario. La plataforma está vinculada al Pabellón de Ecuador de TRIDGE, un espacio de comercio internacional que promueve los productos de empresas ecuatorianas, incluyendo a 23 pymes y 7 organizaciones de productores que formaron parte del proyecto CREA.
Paralelamente, trabajamos para fomentar un entorno propicio a través de espacios de participación multiactor. Facilitamos el modelo de gobernanza de la Coalición Cacao 2030, una iniciativa del sector privado que agrupa a todos los segmentos de la cadena del cacao en Ecuador, desde productores y comerciantes hasta exportadores, procesadores y chocolateros. En el sector del café, apoyamos la elaboración de una hoja de ruta para el sector, con la participación de múltiples partes interesadas y en colaboración con la GIZ. Logramos facilitar un diálogo multiactor sobre la nueva normativa orgánica UE 2018/848 que resultó en un pronunciamiento del Ministerio de Agricultura para facilitar los procesos de certificación. Al facilitar estos procesos, aprendimos lo importante que es que el sector privado -que tanto los productores como las empresas- asuma un papel de liderazgo sin depender de los incentivos gubernamentales. En ambos casos, la constante rotación de personal en los ministerios ralentizó el avance de las propuestas acordadas previamente. La garantía más sólida de continuidad es el compromisodesde dentro del propio sector.
Un aspecto clave de CREA fue promover la inclusión de las mujeres y los jóvenes en el sistema agroalimentario de Ecuador. Las agendas de género son un ejemplo de ello: junto con COSPE, reunimos a 160 mujeres de cinco organizaciones de productoras -de diferentes cadenas de valor- para elaborar las Agendasde Género. Construidas por las propias productoras, identifican y abordanlos retos y oportunidades específicos a los que se enfrentan las mujeres, y definen prioridades y acciones para su empoderamiento. También sirven como hoja de ruta para integrar sus perspectivas en las políticas públicas.
Las iniciativas lideradas por las productoras de cacao de Esmeraldas y las productoras de café en Zamora Chinchipe despertaron el interés de las autoridades locales, instando a tomar medidas más enérgicas para abordar los problemas locales. La violencia de género y la contaminación causada por la minería son algunas de las cuestiones que preocupan a las mujeres de organizaciones como Asomurchoq y ACRIM. Estos debates situaron sus voces en el centro, reforzando su papel dentro de la comunidad en los debates e iniciativas destinados a encontrar soluciones.

“Este proceso cambió mi vida. Hemos alcanzado una transformación real. Involucramos a nuestros compañeros para fortalecernos como organización y eso condujo a la apertura de una cafetería desde la que podemos generar ingresos para sus familias”
Además, CREA apoyó a mujeres y jóvenes mediante formación para emprender: 15 iniciativas lideradas por jóvenes y mujeres recibieron un capital inicial de 3 000 dólares cada una, lo que les permitió fortalecer negocios relacionados con la producción de chocolate y el procesamiento en la propia explotación agrícola.
Uno de estos emprendedores es David Esmeraldas, de 25 años, nieto de uno de los fundadores de APROCAM, organización que lleva más de dos décadas produciendo cacao. Está decidido a mantener vivo el legado agrícola de su comunidad y lo ve como una forma de evitar la emigración. Su perspectiva le llevó a fundar Muyu Chaapi, una empresade chocolate con un propósito claro. A lo largo del proceso, tuvo acceso a formación sobre desarrollo de modelos de negocio, creación de marca y envasado, y participó en ferias comerciales y eventos del sector para explorar tendencias, detectar oportunidades y crear redes de contactos. El asesoramiento personalizado le ayudó a perfeccionar su propuesta empresarial.
La experiencia con las mujeres y los jóvenes emprendedores pone de relieve que identificar sus necesidades y perspectivas debe ser un primer paso imprescindible para desarrollar soluciones innovadoras y políticas públicas locales. Por ejemplo, las mujeres organizaron una campaña comunitaria pionera para convencer al gobierno local de que tomaramás medidas contra la contaminación del río por parte de los mineros y pusieron en marcha un programa de radio para amplificar las voces de las mujeres.
Los especialistas y profesores de ESPOL y KU Leuven aportaron al proyecto una sólida base de investigación, generando evidencia científica para respaldar soluciones productivas y orientarlas innovaciones comerciales. ¿Cómo se tradujo esto en la práctica?
• Los estudios sobre la huella hídrica y de carbono en los cultivos de aguacate arrojaron resultados que demostraron una ventaja comercial comparativa para los productores ecuatorianos y les proporcionaron herramientas concretas para reducir el consumo de agua, energía y combustible; lo que se traduce en una mayor productividad y en un ahorro de recursos.
• Se instalaron parcelas demostrativas para la mitigación del cadmio en 12 fincas de cacao. Esto dio lugar a una serie de recomendaciones para los productores de cacao. Por ejemplo: es fundamental conocer el suelo: Si hay cadmio presente, se recomienda elevar el pH del suelo y utilizar más materia orgánica, ya que esto ayuda a que los minerales del suelo lo absorban, en lugar de que este sea absorbido por el cacao. Esta y otras recomendaciones se compartieron durante un taller multiactor para crear mejores estrategias en el cumplimiento de las normas de seguridad alimentariade la UE relativas a los niveles de cadmio.
“Al final del día, son los productores quienes deben cumplir con todas estas regulaciones, por ello es tan importante que estos resultados, estas acciones y ensayos lleguen directamente a los productores.” Cristina Godoy de la Unión de Organizaciones de Productores de Cacao Arriba Esmeraldas, UOPROCAE.
Una de las principales conclusiones del proyecto fue que la colaboración entre el mundo académico, privado y productores dio lugar a innovaciones más relevantes y prácticas. Los avances logrados fueron el resultado de procesos continuos de diálogo, apoyo técnico y creación conjunta de soluciones. Estas alianzas son fundamentales para hacer frente a los nuevos retos que plantean el mercado y la normativa internacional.
“El proyecto CREA permitió, por primera vez, mantener un contacto directo y continuo con los productores, quienes compartieron sus conocimientos prácticos y sus necesidades. Esto me ayudó a comprender mejor su situación y nos permitió identificar soluciones prácticas y con base científica, adaptadas a sus contextos específicos”. Fabiola Cornejo, profesora e investigadora de la ESPOL.
La intersección entre la innovación, la sostenibilidad, la investigación y la inclusión se traduce en oportunidades comerciales, pero también en mucho más. CREA nos demostró que la competitividad y la inclusión no son objetivos contrapuestos y nos ofrece una visión de cómo podría verse un sector agroalimentario próspero: ingresos justos para las personas que cultivan y procesan nuestros alimentos, entornos que animen a las mujeres y a los jóvenes a aprovechar estas oportunidades, un flujo de conocimientos entre las universidades y el campo, y mercados que premien la sostenibilidad. Trabajar con ese objetivo siempre debe ser un esfuerzo colectivo para lograr mejoras en todas las cadenas de valor, fomentar la innovación y potenciar la capacidad del sector para establecer normas, cumplircon la normativa y mantener los procesos a largo plazo.
A través de la integración y la colaboración, CREA ha establecido una metodología que incluye agendas de género, emprendimiento, acceso a los mercados, medición de la huella ambiental, medidas de mitigación y rendición de cuentas en materia de cadmio. Parte del legado del proyecto se basa en la aplicación exitosa de este enfoque empresarial inclusivo que promueve las conexiones a lo largo de las cadenas de valor, genera mayores ingresos para los agricultores, mejores beneficios para las pymes y oportunidadesde empleo estacional para las mujeres y los jóvenes en todo Ecuador.